OdP-blanco

REGISTRO DE
POETAS 

ROSABETTY MUÑOZ / FLORENCIA SMITHS / SOLEDAD FARIÑA / DANIELA CATRILEO / ALEJANDRA GONZÁLEZ CELIS / VICTORIA RAMÍREZ / LAS BICHAS, CAMILA SULLIVAN Y ARIEL INOSTROZA / GLORIA DÜNKLER / VERÓNICA JIMÉNEZ / JULIETA MARCHANT / CONSUELO MARTÍNEZ / CARMEN AVENDAÑO / ROXANA MIRANDA RUPAILAF / MACARENA URZÚA / DAMSI FIGUEROA / GLADYS GONZÁLEZ

Proyecto de experimentación poético-musical que busca fusionar ambas disciplinas en un repertorio que se inscribe como propuesta en la tradición de las vanguardias de música y de poesía sonora, donde también concurren lo escénico y lo visual, conformando una experiencia estética compleja y pulsional, que se propone trabajar en la frontera de la música y la poesía, sin llegar a la canción, ni tampoco a la poesía sonora pura u obra indescifrable.

Gladys Gonzálezz
(Santiago, 1981)

Escritora, profesora de castellano y gestora cultural, ha publicado los libros de poemas Papelitos (2002), Gran avenida (2005), Aire quemado (2009), Ninguna palabra (2011), Hospicio (2011), Vidrio molido (2011), Última noche (2012), Calamina (2014) y la antología Pequeñas cosas (2015), entre otras. El 2019 recibió el Premio de Poesía Joven Pablo Neruda. Dirige las Ediciones Libros del Cardo y organiza la Feria Internacional del Libro de Valparaíso, ciudad donde reside. 

Ella misma piensa su trabajo de escritura como un equivalente al trabajo de campo de una antropóloga, experimentando con su propio cuerpo y psiquis a la vez que con las coordenadas urbanas en las que ese cuerpo se sitúa, y con las que se mimetiza, buscando belleza en los paisajes desolados, derruidos que su poesía mapea. “Llevar el exceso hacia los extremos ha sido un trabajo que he ido refinando con el tiempo”, declara, en defensa de una búsqueda de lo “salvaje” que según ella se celebra en los escritores masculinos pero se le niega como posibilidad vital y de escritura a las mujeres. 

Como escribe Macarena Urzúa a propósito de Hospicio, “lejos de la contemplación sublime de un paisaje o una ciudad, (…) estos textos poéticos entregan recorridos de fragmentos de cuerpos, afectos, emociones que se deslizan en diversas calles, armando porciones de un paisaje urbano teñido de noche con un toque casi romántico, pero por el que pasa un filtro o un quiebre, que al mismo tiempo nos distancia de esa mirada…” (http://letras.mysite.com/ggon300118.html). En la contratapa de Pequeñas cosas, Lorena Amaro propone que se trata de “una escritura confrontada desde su primer poemario con el enorme dolor del mundo: un dolor trasvasijado en su poesía, a través de figuras marcadas, tatuadas u ovilladas (…), pero (…) que levantan la cabeza.” Sus poemas, continúa Amaro, “desafían con gesto brutal la realidad, husmeando en paraderos ‘iluminados a ratos’, con claridad quirúrgica, la pobreza, y lo que ocurre con y entre los cuerpos en esa pobreza que es, sobre todo, simbólica”. Patricia Espinosa agrega que el verso de González, como en respuesta a esa pobreza de la que habla, evita el ornamento y opta por la elipsis (Revista Palabra pública, 23 de julio del 2018).

Sus lecturas predilectas suelen ser de autoras mujeres, entre las que destaca a Mistral, con la que ha mantenido un diálogo constante a través de los años: “siempre me emociona leerla, nunca termino de impresionarme con su lucidez.”

El texto que lee para este Registro de Poetas, “Última noche”, es su poema favorito, y proviene del libro Hospicio, que fue escrito en una noche, “como en trance”. Sus versos, que lee con voz serena, suenan como un autorretrato despiadado o como una ficción confesional, un espejo que altera la apariencia de lo que refleja y en esa operación revela su identidad más íntima: “estas arenas movedizas / sólo son / para los que tienen / un cajón desvencijado / lleno de promesas / de la peor clase / para no naufragar // para los que arden / en el reflejo de los cristales / de un hotel / durante una tormenta eléctrica / sin saber nada / el uno del otro.”




→  REGISTRO DE
        POETAS